La llegada del siglo XXI trajo consigo un nuevo prototipo de hombre: el metrosexual. Opuesto al estereotipo del "macho argentino", desarreglado y de modales más duros, y también separado del "tanguero", más prolijo pero no menos recio, este nuevo varón se mueve entre indumentaria de última moda, cremas y estilistas.
En este marco, la depilación definitiva comenzó a pisar fuerte: terreno ya colonizado por las mujeres, ahora son ellos lo que decidieron incursionar en pos de la estética.
Consultado por Infobae.com, Roald Varon, director médico de la Fundación Flebológica Argentina, ratificó la novedad. "La tendencia es en franco aumento, ya que el hombre también quiere verse mejor", aseguró.
"El pelo desempeña un papel determinante en la apariencia de la persona en la sociedad actual. De esta manera, particularmente en el caso de la mujer, la misma se ve presionada por la moda, la cual no contempla la existencia de pelos. Y esto se está extendiendo también al hombre, quien trata de tener menor cantidad de pelo en las zonas visibles", explicó el especialista.